Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Sotoca

Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Sotoca

Pueblo de Sotoca

Antecedentes históricos

El pueblo de Sotoca se sitúa a unos 200 km al este de la ciudad de Iquique, entre las áridas planicies del desierto de Tarapacá y el altiplano atacameño. Más exactamente, en una de las entradas del altiplano Andino Americano y del Parque nacional de Isluga.

En el centro del poblado, de oriente a poniente, frente a la plaza que ordena gran parte de los edificios existentes. Se sitúa la Iglesia colonial de nuestra señora de la candelaria de Sotoca.

Una inscripción permite datar al edificio en el año 1774. No obstante, un estudio minucioso reveló que existe una factura megalítica en las fundaciones de la iglesia que es propia del siglo XVII, vale decir, un siglo antes.

Tradicionalmente, el contexto histórico de la Iglesia de Sotoca, es entendido como un proceso en el cual el hombre occidental se vuelca a la conquista por Andino América; Por medio de la fundación de ciudades, construcción de obras públicas como canales de regadío y puentes, y la enseñanza de la fe, el arte, la arquitectura y la escritura occidental.

Sin embargo, este contexto que es el de la colonia y evangelización. Tiene otra lectura, cual se describe como un proceso de aculturación precolombina en donde existe una constante transmisión de costumbres y elementos culturales españoles por medio de la suplantación de cultos y espacios, como por ejemplo; templos, la lengua, las propias divinidades o mitos y ritos.

En muchos casos, la suplantación de los hitos y soportes de las culturas precolombinas andino americanas se hizo a punta de espada y carga de caballo. La fuerza se justificó por el fin español de producir riqueza en el territorio y con ello conquistarle.

Más allá de estas dos lecturas del contexto histórico de la Iglesia de nuestra señora de la Candelaria de Sotoca. Es claro que el desenlace de dicho proceso más bien fue una transculturación o un sincretismo o fusión entre las culturas precolombinas y española.

El sincretismo dio paso a la génesis de una nueva cultura que trasciende hasta la actualidad con el término de mestiza o criolla, y tiene como factor común la historia de un encuentro entre dos mundos conformando así, junto a otros elementos, la identidad cultural, no solo chilena, sino latinoamericana, puesto esta realidad es común en todos los países de la región continental.

Considerando todos los antecedentes expuestos, se plantea que la Iglesia de nuestra Señora de Sotoca es un fiel vestigio de la transculturación y sincretismo que sucedió durante el proceso de colonización y evangelización, a razón de que permite abordar el encuentro entre el Imperio Español y las culturas locales en el contexto de colonización Andino Americana.

Actualmente, la iglesia de Sotoca posee la declaración de Monumento Nacional desde 1953, por estos y otros antecedentes culturales expuestos (2).

Dado a su mal estado de conservación y deterioro progresivo con riesgo de desplome; el 17 de junio del 2004, el obispado de Iquique, organismo que administra al monumento por medio del Vicario general; P. Giacomo Valenza. Otorgó un permiso especial para la restauración de la torre del campanario de la iglesia de Sotoca.

El permiso pone de manifiesto la necesidad de la restauración del bien cultural, siguiendo los planteamientos técnicos del proyecto aprobado por el Consejo de Monumentos Nacionales y elaborado por la Universidad Arturo Prat (3).

Antecedentes Arquitectónicos

La iglesia tiene una planta en forma de cruz latina, con fundaciones megalíticas que permiten interpretarle como uno de las primeras iglesias asentadas en la zona en el proceso de colonización.

Además de la piedra, en la edificación se emplearon materiales procedentes de tradiciones españolas y precolombinas que originan una arquitectura vernácula o local. Dentro del conjunto de los materiales empleados en la edificación, pueden señalarse a la madera, adobe, paja brava y argamasa de tierra de espesor promedio de 80 cm (4).

La fachada exhibe un arco hecho con sillares de clara herencia española. Se puede distinguir a lo alto, la clave que exhibe un escudo español forjado a golpes y al calor del fierro. El paramento de la fachada, que a ratos es parejo y a ratos disparejo, se soporta gracias a los nervios de las esquinas que resultan ser contrafuertes escalonados y dispuestos simétricamente.

En el lado izquierdo de la fachada, lado derecho visto por el espectador. Un torreón de tres cuerpos, con un vano en cada lado en su segundo y tercer cuerpo, ancho en su base y más alto que gran parte de los edificios locales, termina por hacerse campanario gracias a la acogida de una campana en su extremo superior (5). Sin embargo, muy a pesar de que el torreón es una innovación proveniente de la España imperial, todo el alzado tiene claros elementos vernáculos que resultan en la necesidad de situar a todo el edificio en un estilo Barroco Andino, estilo que esencialmente se refiere al arte y arquitectura desarrollada en el proceso histórico de colonización y evangelización.

Al interior, la iglesia esta ordenada siguiendo una nave central y un transepto. En la nave central se observan delimitadas tres zonas; La primera corresponde a la formada por tres arcos de medio punto de piedra canteada que marcan el acceso a la nave central y sustentan al coro; La segunda corresponde a la zona en donde se ubican los fieles; y la tercera está marcada por un arco de madera y grada de piedra anunciando la zona del presbiterio y del altar. Dentro de esta última zona, se encuentran dos capillas laterales alineadas que forman la nave transversal y en ello dan forma a la planta en forma de cruz latina (6).

Los paramentos interiores laterales han sido enriquecidos con diversos murales que datan de finales del siglo XVII y/o comienzos del XVIII, constituyéndose así en los antecedentes de pintura mural más tempranos de la región (7).

Más allá del altar, el retablo en madera tallada, dorada al estilo Barroco y de gran formato; conduce la mirada y le ordena, ilustrando de buena forma sobre ídolos y santos, resultando por ello en un soporte estratégico para la enseñanza y apego de los fieles (8).

Autor de reseña; JP Townsend Sotomayor; Alumno en práctica de Historia del Arte; CMN. Febrero 2011.

(1, 2, 3, 4, 5, 6 , 7 y 8); "Iglesia de nuestra señora de la candelaria de Sotoca"; Expediente histórico. CMN

DS 5705 (1953)

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Clasificaciones

Denominación: Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Sotoca

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